Pedro Rodríguez y María José Lavara presentan los proyecto que van a plantar en 2022 en la Falla Valle de Laguar-Padre Ferris.
FALLA INFANTIL VALLE DE LAGUAR-PADRE FERRIS
ARTISTA: PEDRO RODRÍGUEZ Y MARÍA JOSÉ LAVARA
LEMA: UN VALENCIANO EN NUEVA YORK
PROYECTO FALLA VALLE DE LAGUAR-PADRE FERRIS 2022
ARTISTA: PEDRO RODRÍGUEZ
LEMA: ENTRE TODOS LO MATARON, PERO ÉL NO SE MURIÓ
Pedro Rodríguez presenta la falla de la siguiente manera:
Se trata de la octava falla grande que plantaré en esta comisión Valle de Laguar-Padre Ferris.
Un recorrido que emulando un título cinematográfico calificaría como “Siete fallas y un funeral”
Este proyecto me ofrece la posibilidad de asistir de algún modo a mi propio funeral. Con esta última falla pretendo cerrar un ciclo donde me lo he pasado genial en cada uno de los proyectos, confieso que he disfrutado enormemente y me sentí realmente vivo.
De modo que, aprovecho para mostrar mi agradecimiento a esta comisión y a cuantas depositaron durante años su confianza en mí para esta loca aventura de hacer fallas.
Paso a explicar más a fondo el proyecto de este año:
No es lo que parece eh, cualquiera podría decir a simple vista que es un muerto…
Pero cuidado! Aunque aparenta estar muerto, en realidad no lo está, solo se hace el muerto, (el matiz es importante) y os preguntareis ¿cómo sabemos que no está muerto? Pues muy sencillo, porque se mueve.
¿Se mueve? ¿cómo? Os diréis… Es fácil, no mueve un brazo, ni mueve una pierna, tampoco mueve la cabeza. Y Sii, es un varón, y mueve lo que estáis pensando…
¿Entonces si no está muerto, que le pasa a este tío? os preguntareis de nuevo…
Pues le pasa que está vivo por fuera y sin embargo está muerto por dentro. Este es el mensaje que quiero transmitir con esta falla.
Es lo que nos puede ocurrir a todos en algún momento de nuestras vidas, donde van muriendo aspectos a veces fundamentales y que son de algún modo ciertamente vitales en mayor o menor medida para el ser humano, aquí caben infinidad de cosas como; proyectos, ilusiones, esperanzas o simplemente, ganas de lo que sea…
Muchos pensaran que es un tema delicado, si bien no trata exactamente de la muerte literalmente, que por otro lado, dicho sea de paso, deberíamos de aprender a aceptarla, y a hablar de ella con naturalidad, pues es algo intrínseco a todos los seres vivos.
Decía Machado que “No debemos temerla pues mientras somos, la muerte no es, y cuando ella es nosotros no somos”.
Pero en realidad en esta falla más que hablar de ella en sí, se trata de una metáfora de como estando vivos podemos sentirnos muertos en algunos aspectos.
Hasta pienso que puede llegar a ser una falla realmente divertida.
La falla ofrecerá la alternativa de interactuar al espectador. Por un lado, este tendrá la posibilidad de activar el mecanismo que hace que el “muerto” se mueva (haciendo que la falla gane un poco más en altura) digo esto por algunos jurados que piensan que en general el tamaño sí que importa.
Se acciona mediante un artilugio donde el visitante deberá pasar una tarjeta de crédito, cada vez que esta se pasa, el muerto se pone contento. Tranquilos que habrá una visa preparada para ello, no será necesario que os rasquéis el bolsillo, aunque pensándolo bien…
También aquellos que lo deseen podrán hacerse una foto dentro de lo que he querido llamar “una caja de pino”, así luego podréis enseñársela a vuestros amig@s, lo digo como recomendación, porque si os esperarais al último día no podréis mostrarla vosotros mismos… (y NO hablo precisamente del último día de fallas…) Recomiendo eso sí, que para salir bien en la foto, es mejor no abrir los ojos y si no se sonríe mejor…
En la falla habrá un espacio ocupado por unos contenedores para que todo aquel que lo desee y se sienta muerto en vida, sepa que tiene la posibilidad de reciclarse tirándose a alguno de ellos, otros sin más, deciden directamente tirar su vida a la basura.
Hay quienes se anexan al primer contenedor que ven, mientras en su interior, algo de comida encuentran.
Otros lo hacen más ingenuamente con el consumo de drogas, alcohol y otros excesos.
Y están los que se quedan bajo el techo de una sociedad, trabajando como esta quiere, pero se quedaron sin sueños y sin amor propio, son muchas las formas…Aunque esta última es la más común.
Los hay que se tiran al de plástico para soportar las mentiras que escuchan y hacer como que no escucharon.
Cuando te tiras al de vidrio, estás convencido que te vas a renovar de alguna forma. Es de esos momentos que la única forma de salir adelante es remodelar tu vida. Y con ello, empezar de cero.
También puedes hacerlo al de los trastos que no se necesitan y que muchas veces las personas se sienten así. Hay personas que en esos tipos de basuras, encuentran muebles estupendos. Entiéndase basura como todo aquello que se ponga en los contenedores y que por alguna razón llegó allí.
Termino ya con unos versitos alusivos que llevan por título como no podía ser de otro modo:
“SIETE FALLAS Y UN FUNERAL”
Por cierto, como cada año en la falla habrá una libreta, en este caso un libro de condolencias donde podréis escribir lo que os apetezca (tener cuidado con lo que pongáis, que el muerto lo leerá)
Y sin más dilaciones vamos con esta casi elegía:
Esta falla cierra un ciclo
pues todo tiene un final.
He plantado siete fallas,
y también un funeral.
Porque es mejor seguir vivo
a que te entierren de verdad.
Yo sé bien porque lo digo,
y es pura “CAUSALIDAD”.
Doy las gracias a la falla,
por poder aquí plantar.
Año tras año una falla
y dejarme trabajar.
También a cuantos pasaron
y al público en general.
Y en especial a esos pocos
(Que paraban a mirar):
Una silla con dos patas
que nadie debió cortar.
El mundo que está muy loco,
lo intentamos arreglar.
Paridad entre los hombre,
y mujeres , claro está.
Me mojé en una piscina,
(pero en bolas de verdad).
Que no me llamo Vicente,
claro lo quise dejar.
La piedra filosofalla,
nos hizo filosofar…
Y recordé a Labordeta!
y su “Canto a la libertad”
Terminando aquí asistiendo,
A MI PROPIO FUNERAL.
Pero me marcho contento.
Si se acuerdan… “vivo estás”
Además, que no me he muerto.
Que cojones, qué más da…
Para terminar hoy cierro
con mi última voluntad:
Que viva siempre la falla
¡La de Valle de Laguar!
Pedro M. Rodriguez Marin


