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Proyecto Falla Valle de Laguar-Padre Ferris 2018, de Pedro Rodríguez

Pedro Rodríguez presenta «Yo no me llamo Vicente», la falla grande que va a plantar en 2018 en Valle de Laguar-Padre Ferris.

Explicación de la falla por parte de Pedro Rodríguez:

«Yo no me llamo Vicente»
Suele ocurrir que cuando emprendes un proyecto nuevo, durante el año comienzan a lloverte cosas que giran en torno a él. Por eso os contaré algo que escuche no hace mucho y tiene cierta relación con la falla que os quiero presentar:
Resulta que unos padres le preguntaron a su hijo pequeño eso que todos los padres hemos preguntado alguna vez…
¿Y tu hijo mío, que quieres ser de mayor? A lo que el nano respondió:
– ¡Yo de mayor quiero ser Vicente!
Los padres se sorprendieron de aquella respuesta y rápidamente le volvieron a preguntar algo preocupados.
¿Y Por qué quieres ser Vicente de mayor hijo?
Para ver en una bola de cristal!!!! Respondió el niño (resulta que lo que quería ser era vidente)
Eso les tranquilizó enormemente!!!, y no me extraña después de haber llegado yo a algunas conclusiones haciendo el proyecto que hoy os voy a presentar.

Entenderéis porque os cuento todo esto cuando os diga que el lema de la falla es:
¡YO NO ME LLAMO VICENTE!

A ver cómo os lo explico para que ningún Vicente se moleste…
Si hablamos por ejemplo de la figura del burro (animal noble e inteligente donde los haya) llegamos a la conclusión que el problema no es ser burro, sino parecerlo… pues lo mismo ocurre cuando hablamos de Vicente, donde el problema no radica en que le pusieran sus padres ese nombre a la criatura sino en parecerlo sin llamarse realmente Vicente. (Ahora os lo explico…)
Aclarar para los Vicentes que lo del burro era solo una pequeña metáfora…
¿Y porque precisamente Vicente y no otro…)
Pues por aquello de: ¿DONDE VA VICENTE? DONDE VA LA GENTE.
El caso es que esta frase resume casi perfectamente lo que intento decir con la falla, las personas nos dejamos llevar muchas veces por lo que suele hacer la mayoría, es como una inercia que nos empuja, nos dejamos arrastrar por la corriente y nos limitamos a imitar conductas.
Dicho de otro modo, somos un poco como borregos que vamos donde va el rebaño que en definitiva va donde lo quiere llevar el pastor.
La realidad es que esta sociedad pone muy difícil salirse de los cánones establecidos.
Pero además quienes lo hacen corren el serio peligro que como mínimo les digan que son un poco raritos, cuando debería de ser más bien al revés.
Por otro lado, sin darnos cuenta, muchas decisiones que a priori parecen individuales y que creemos tomarlas libremente las realizamos en base a unos prejuicios que ya tenemos adquiridos. (De modo que desde ese punto de vista somos todos un poco” Vicentes”)
Y si no quedaros con esta frase: “Cuando todos piensan igual, es porque ninguno está pensando”
Somos individuos y eso significa ser una parte o unidad de un grupo, pero no quiere decir que no debamos ser individuales en nuestro pensamiento y en nuestro propio criterio. No confundir individual con individualista, estos últimos solo piensan en si mismos…
Individualidad nada tiene que ver con actitudes subterráneas, se trata de un atributo que nos permite explotar al máximo nuestras capacidades.
Debemos ser autónomos en pensamiento porque solo un ser humano puede ser así auténticamente libre.
Imaginemos que hablamos de un grano de arena, si juntamos muchos llega un momento en que dejan de ser granos de arena para convertirse en un simple montón de arena…pues algo parecido pienso que pasa con las personas.
Como dije anteriormente, la individualidad consiste en establecer criterios personales y pensar por sí mismo bajo cualquier circunstancia con la premisa de no dejarse llevar por lo exterior, escapando del esquema mental de la sociedad. Consiste en no admirar porque otros admiren ni odiar porque otros odien.
Desde esa visión individualista del desarrollo humano pueden lograrse avances revolucionarios que afecten a todos positivamente, dejando aparcada una ética acomodada y una moral cansina.
Al final, como siempre, llega uno a la conclusión que para conseguir todo ello solo podemos hacerlo a través de una EDUCACIÓN excelente.
Pero a todo esto que os he contado había que darle forma. Como veis, la falla es un puente colgante por cuya carretera, la gente (que va andando en este caso) tenía la opción de elegir cualquiera de las dos direcciones posibles, sin embargo todos se dirigen en una misma dirección ¡excepto uno ¡ que no le importa no hacer lo que hace la mayoría (está claro que este no se llama Vicente, pues no va donde va la gente…)
Una vez más, simplificando he intentado transmitir el mensaje para que llegue con claridad plasmándo casi en una imagen todo lo dicho anteriormente.
La idea es hacer una falla directa que invite a pensar al espectador sobre un tema muy concreto como el que os he planteado. Así de simple y así de conceptual.
Proyecto con el que estoy disfrutando un año más enormemente, tal vez precisamente porque se trate de ideas muy personales, incluso me atrevería a decir individualistas donde uno siente que ni triunfa ni fracasa, sencillamente camina.
Ah! Y tranquilos los que os llamáis Vicente! que es un nombre bien bonito y el día 22 de Enero seguiremos haciendo fiesta aunque sea porque todos lo hacen…
Hasta aquí todo lo que quería contaros sobre esta falla, el resto os invito a descubrirlo vosotros mismos en la plaza. Y a pesar que me llamo Pedro, por lo difícil que nos lo ponen muchas veces, me despido.
Atentamente
Vicente

PROYECTO FALLA VALLE DE LAGUAR-PADRE FERRIS

ARTISTA: PEDRO RODRÍGUEZ

LEMA: YO NO ME LLAMO VICENTE

 

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